LA CRÍTICA AMATEUR II: “SUMISIÓN” DE MICHEL HOUELLEBECQ
La originalidad
En los
libros, como en cualquiera de las artes liberales, hay obras para todos los
gustos. En mi caso, siempre he encontrado apasionantes las novelas donde se
pueden encontrar diálogos interesantes y perspicaces acompañando una trama
dinámica e inteligente. Obviamente que tiene que estar bien escrito, pero no
soy un “purista” del lenguaje o tengo mucho interés de percatarme en corrientes
literarias subyacentes al texto. Por eso es que en general no me gustan mucho
los libros narrados en primera persona, donde el personaje principal “carga”
con toda la descripción del ambiente que lo rodea y como interactúa con este, ya
que en esos casos, la lectura se puede volver muy tediosa. Sin embargo, acá
encontramos la excepción a mi regla, ya que “Sumisión” es jodidamente
entretenido y “fácil de leer”.
Lo que pasa
es que el contexto en que nos sitúa Houellebecq es apasionante y atingente. Estamos
en la Francia del 2022, Francois es un profesor de literatura especialista en
Huysmans (del cual no he leído nada, pero pronto tendré que hacer algo al
respecto) desencantado de la vida y sin muchas expectativas de futuro (por Dios
que le gusta hablar a los franceses del vacío existencial) y cuyo desarrollo
profesional y sentimental se ve alterado por el contexto político, ya que el
candidato de la recién formada “Hermandad Musulmana”, Mohammed Ben Abbas, logra
posicionarse segundo en la primera vuelta de la elección presidencial, detrás
de Marine Le Pen del Frente Nacional. Así que los socialistas, aterrados del
hecho que Le Pen pueda ganar en segunda vuelta, pactan con Ben Abbas, quien
gana el balotaje, convirtiéndose en el primer Presidente Musulmán de un país
Europeo occidental.
¿Y cuál es
el objetivo político de “La Hermandad Musulmana”? ¡Fácil!, en lo interno, “simplemente”
controlar el Ministerio de Educación. De hecho, les dejaron a los socialistas
prácticamente el resto de las carteras.
En lo
externo, la idea es integrar a los países del norte de África a la Unión Europea,
convirtiéndola en “La Unión del Mediterráneo”, reviviendo así el antiguo
Imperio Romano, con la salvedad que ahora el “emperador” será uno de sus camaradas.
El cálculo
que hacen puede sonar bastante burdo, pero no por eso deja de ser una buena apuesta;
y es que los expertos políticos que se nos presentan en el libro, básicamente
coinciden en que; dado que los europeos tienen una tasa de natalidad sumamente
baja, a diferencia de quienes profesan la fe islámica, si a ese hecho se suma el control de la
educación por parte del gobierno, pues el futuro le pertenecerá al Islam.
Inteligente ¿o no?
¿Hablaba en serio Houellebecq?
Cuando
compré el libro en mi kindle (otro ejemplo más de que no soy un “purista”, ya
que ni me acuerdo cuando fue la última vez que leí algo que no fuera digital) revisé
algunas reseñas para ver que opinaban los entendidos del tema, y me encontré
con esta de Christian Lorentzen del New York Magazine: “Los elementos políticos de “Sumisión” están tan cómicamente exagerados
que es difícil tomarlos en serio (…) Esta novela es un chiste. Está diseñada
para agitar a la derecha sugiriendo que ellos tienen un punto sobre la erosión
de la cultura nacional francesa, y de hacerle un guiño irónico a la izquierda que
le da credibilidad a los temores de la derecha…”
Pero ¿cuál
era entonces la intención de Houellebecq? ¿Realmente piensa que podría ser
posible que lo descrito en la novela se transforme en realidad?
Estuve
buscando entrevistas que dio durante el lanzamiento del libro, en ese momento
estando fuertemente custodiado por guardaespaldas, ya que paradójicamente fue
publicado un poco después del atentado contra Charlie Hebdo. Y miren lo que
dice el novelista francés: “Viví 10 años fuera de Francia, y cuando
volví me impresionó el desprecio total de los franceses por sus élites
dirigentes y mediáticas. Quizá el periodismo sea la única profesión más
despreciada (*) que la de los políticos. Hay que decir que la situación es relativamente
alucinante. Ya en 2012,
Hollande fue elegido presidente, a pesar de que Francia se había volcado a la
derecha. Y ahora no es imposible —como imagino en mi libro— que
Hollande sea reelegido en 2017, aunque Francia está aún más a la derecha. La
estrategia del Partido Socialista, que es impulsar al Frente Nacional para
excluir al centroderecha, ha llevado las cosas a un lugar insalubre. Y el hecho
es que la vida en Francia se ha deteriorado.”
Parece que
en todos lados se cuecen habas. Sea como sea, quedo con la impresión que el
autor no solo crítica el discurso de lo políticamente correcto de las élites,
si no que como este hecho ha contribuido a dejar al ciudadano medio con un profundo vacío en
su diario vivir, incapacitado de aferrarse a algo trascendente debido a, el
declive del cristianismo por un lado y el auge de las “verdades relativas” por otro. Entonces, La
Hermandad Musulmana, al tener un sistema global y omnicomprensivo en lo social,
simplemente viene a llenar ese vacío (no por nada, el protagonista de la novela
es especialista en Huysmans, un literato que logró dejar atrás sus propias
contradicciones abrazando el catolicismo). Es más, la novela te deja con la
sensación que la conversión europea al islam era “lo necesario” dada la actual situación del viejo continente.
(*) Me reí mucho leyendo como Houellebecq despotricaba descarnadamente contra el periodismo en el libro, acá un ejemplo de lo que opina de los principales periódicos del mundo: (Refiriéndose
a la cobertura de las elecciones) “Por
años, probablemente décadas, Le Monde y todos los otros diarios de centro
izquierda, que es lo mismo que decir simplemente diarios.”

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