lunes, 6 de marzo de 2017



LA CRÍTICA AMATEUR II: “SUMISIÓN” DE MICHEL HOUELLEBECQ




La originalidad



En los libros, como en cualquiera de las artes liberales, hay obras para todos los gustos. En mi caso, siempre he encontrado apasionantes las novelas donde se pueden encontrar diálogos interesantes y perspicaces acompañando una trama dinámica e inteligente. Obviamente que tiene que estar bien escrito, pero no soy un “purista” del lenguaje o tengo mucho interés de percatarme en corrientes literarias subyacentes al texto. Por eso es que en general no me gustan mucho los libros narrados en primera persona, donde el personaje principal “carga” con toda la descripción del ambiente que lo rodea y como interactúa con este, ya que en esos casos, la lectura se puede volver muy tediosa. Sin embargo, acá encontramos la excepción a mi regla, ya que “Sumisión” es jodidamente entretenido y “fácil de leer”.



Lo que pasa es que el contexto en que nos sitúa Houellebecq es apasionante y atingente. Estamos en la Francia del 2022, Francois es un profesor de literatura especialista en Huysmans (del cual no he leído nada, pero pronto tendré que hacer algo al respecto) desencantado de la vida y sin muchas expectativas de futuro (por Dios que le gusta hablar a los franceses del vacío existencial) y cuyo desarrollo profesional y sentimental se ve alterado por el contexto político, ya que el candidato de la recién formada “Hermandad Musulmana”, Mohammed Ben Abbas, logra posicionarse segundo en la primera vuelta de la elección presidencial, detrás de Marine Le Pen del Frente Nacional. Así que los socialistas, aterrados del hecho que Le Pen pueda ganar en segunda vuelta, pactan con Ben Abbas, quien gana el balotaje, convirtiéndose en el primer Presidente Musulmán de un país Europeo occidental.



¿Y cuál es el objetivo político de “La Hermandad Musulmana”? ¡Fácil!, en lo interno, “simplemente” controlar el Ministerio de Educación. De hecho, les dejaron a los socialistas prácticamente el resto de las carteras.



En lo externo, la idea es integrar a los países del norte de África a la Unión Europea, convirtiéndola en “La Unión del Mediterráneo”, reviviendo así el antiguo Imperio Romano, con la salvedad que ahora el “emperador” será uno de sus camaradas.  



El cálculo que hacen puede sonar bastante burdo, pero no por eso deja de ser una buena apuesta; y es que los expertos políticos que se nos presentan en el libro, básicamente coinciden en que; dado que los europeos tienen una tasa de natalidad sumamente baja, a diferencia de quienes profesan la fe islámica,  si a ese hecho se suma el control de la educación por parte del gobierno, pues el futuro le pertenecerá al Islam. Inteligente ¿o no?



¿Hablaba en serio Houellebecq?



Cuando compré el libro en mi kindle (otro ejemplo más de que no soy un “purista”, ya que ni me acuerdo cuando fue la última vez que leí algo que no fuera digital) revisé algunas reseñas para ver que opinaban los entendidos del tema, y me encontré con esta de Christian Lorentzen del New York Magazine: “Los elementos políticos de “Sumisión” están tan cómicamente exagerados que es difícil tomarlos en serio (…) Esta novela es un chiste. Está diseñada para agitar a la derecha sugiriendo que ellos tienen un punto sobre la erosión de la cultura nacional francesa, y de hacerle un guiño irónico a la izquierda que le da credibilidad a los temores de la derecha…”



Pero ¿cuál era entonces la intención de Houellebecq? ¿Realmente piensa que podría ser posible que lo descrito en la novela se transforme en realidad?



Estuve buscando entrevistas que dio durante el lanzamiento del libro, en ese momento estando fuertemente custodiado por guardaespaldas, ya que paradójicamente fue publicado un poco después del atentado contra Charlie Hebdo. Y miren lo que dice el novelista francés: “Viví 10 años fuera de Francia, y cuando volví me impresionó el desprecio total de los franceses por sus élites dirigentes y mediáticas. Quizá el periodismo sea la única profesión más despreciada (*) que la de los políticos. Hay que decir que la situación es relativamente alucinante. Ya en 2012, Hollande fue elegido presidente, a pesar de que Francia se había volcado a la derecha. Y ahora no es imposible —como imagino en mi libro— que Hollande sea reelegido en 2017, aunque Francia está aún más a la derecha. La estrategia del Partido Socialista, que es impulsar al Frente Nacional para excluir al centroderecha, ha llevado las cosas a un lugar insalubre. Y el hecho es que la vida en Francia se ha deteriorado.”



Parece que en todos lados se cuecen habas. Sea como sea, quedo con la impresión que el autor no solo crítica el discurso de lo políticamente correcto de las élites, si no que como este hecho ha contribuido a dejar al ciudadano medio con un profundo vacío en su diario vivir, incapacitado de aferrarse a algo trascendente debido a, el declive del cristianismo por un lado y el auge de las “verdades relativas” por otro. Entonces, La Hermandad Musulmana, al tener un sistema global y omnicomprensivo en lo social, simplemente viene a llenar ese vacío (no por nada, el protagonista de la novela es especialista en Huysmans, un literato que logró dejar atrás sus propias contradicciones abrazando el catolicismo). Es más, la novela te deja con la sensación que la conversión europea al islam era “lo necesario” dada la actual situación del viejo continente.



(*) Me reí mucho leyendo como Houellebecq despotricaba descarnadamente contra el periodismo en el libro, acá un ejemplo de lo que opina de los principales periódicos del mundo: (Refiriéndose a la cobertura de las elecciones) “Por años, probablemente décadas, Le Monde y todos los otros diarios de centro izquierda, que es lo mismo que decir simplemente diarios.”






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